Mientras cagonizo,
escribo.
Con pausas escribo
palabras que caen
como quien suelta
piedras en el río.
Surge la letra
trémula y sentida
por lo injusta que es la vida:
por un bocado de placer, largos,
largos minutos de agonía.
II
Mi pena hoy,
canto será mañana
al vivir sencillo, a la mesura
en la mesa y en la holganza,
que el buen juez empieza por su taza.
III
Mas no habrán pasado
los días todos de una sola semana -lo sé-
y reaparecerá el pecado,
muy al ajo sazonado,
tras su guarnición crocante
de verduras, fruta, picante,
cebada y vino, y pan, y queso,
con postres en exceso;
¡Ah! Comer, comer sin seso:
total, la vida es una
y va de la carne al hueso.
Yo mero
15/12/13