El siguiente poema de la serie Patéticos, no había sido incluido entre los escritos publicados debido a que un servidor lo consideraba demasiado alambicado y un tanto de perogrullo. Sin embargo, el equipo editorial que colabora en este blog lo encuentra interesante. El tema, por demás simplón, sugiere un sueño pecaminoso, y digo pecaminoso porque la intención del poeta (desconocido) resulta un tanto moralina. Ante esa claridad falta de gracia se dejan ver las costuras del artificio poético. Pero más allá de mi lectura, atiendo a la de mis colegas que han querido darle un sitio en la colección.
InsatisFacciones
Con un silente lamento de goznes
se anuncia la llegada del fantasma.
Afuera, un viento mustio arrastra
sus pasos en el lodo de la noche.
Afuera, un viento mustio arrastra
sus pasos en el lodo de la noche.
Como un ángel del insomnio, extiende
la fría turquesa de sus dos alas:
edredón de profundísima sombra
sobre Ella que plácida düerme.
la fría turquesa de sus dos alas:
edredón de profundísima sombra
sobre Ella que plácida düerme.
Con qué agilidad cambias, fantasma,
el curso de los sueños, como en Ella
que sueña con el fuego, trastornada,
el curso de los sueños, como en Ella
que sueña con el fuego, trastornada,
y sufre amante, y despierta ilusa,
junto a él (cotidiano) que le dice:
no pasa nada, Amor, sólo soñabas.
El Editor
10/Abril/2014
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