Dice el editor: "podemos confiar en que un poeta que lee poesía será mejor que uno que no la lee". Eso dijo. Luego, nosotros, los del piso de marketing, creemos que un poeta que publica es mejor que uno que no lo hace. Los muchachos del bar aseguran que un poeta "honesto con su arte" escribirá mejores poemas que un poeta deshonesto. Don Joaquín Rodríguez –ocasional colaborador– piensa que cualquier persona puede escribir poemas y que, además, lograr buenos poemas es sólo cuestión de seguir prácticas adecuadas. Sin embargo, reflexiona don Joaquín, alcanzar con un poema la belleza es cosa aparte, y ni siquiera sabemos si eso es posible.
No es este el momento de discutir acerca de la belleza pero Clarita, la secretaria del último piso, prefiere los hombres morenos y en sus 33 años. El equipo de revisores de texto cree que las señoritas de 25 años son una claro ejemplo de belleza. El guardia de la entrada cree que Clarita se ve mejor con vaqueros que con sus trajes de Sahara. En fin. No hablemos de esto.
Le pedimos a un grupo de parroquianos ociosos realizar algunos ejercicios poéticos tomados de un manual que ostenta el título de Como leer y escribir poesía, o algo así. Le pedimos a los elegidos que, usando palabras elegidas al azar, construyeran versos. Los resultados son los siguientes:
Es ya muy tarde.
Sólo cuervos llenan el bosque.
Era la grulla y su último ocaso.
[de Édgar Alan Pérez]
***
Regresa, grulla,
ya sólo hay cuervos llenando
el ocaso y el bosque.
[de Carla Monzón]
***
Solo, miro en silencio
que sobre bosques de cuervos
brilla la grulla.
[de Leonardo Triste]
***
Pájaro sombrío
que cruza el estanque
frío de la memoria.
[de Leonora Azul]
***
Cruza una sombra
un estanque de olvido
y un ave es el frío.
[de A. Cafrune]
***
Sombra del frío
que cruza el estanque:
pajarillo frío.
[de Avelardo Sézamo]
***
¿Qué sombra cruza,
pajarillo helado,
estanque frío?
[de Berenice Flores]
***
No se oye
que el cantor pronto morirá.
No se oye
en el canto del grillo,
del grillo
que acaso morirá.
[de José Águila]
***
Que el cantor pronto morirá,
dicen,
y no se oye.
En el canto del grillo
sólo se oye
que el cantor nunca morirá.
[de Violeta Zarza]
***
Por horas el deseo
divaga desde una rama.
Un corazón martilla en el cuaderno
intentando atrapar los coloridos
rumores de una bicicleta casquivana.
[de J. Rodríguez]
***
Rumor de enramada sobre el cuaderno,
bicicletas cansadas de divagar,
giran las horas de colores
y martilla el deseo con cuatro manos de colegial.
[de Joaquín R.]
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