viernes, 18 de abril de 2014

Patéticos VI

Al reverso de una etiqueta, en la que se especifíca que el Cabernet Suavignon de la botella sí proviene de Bordeaux, el autor del poema que publicamos el día de hoy escribió estos versos que, con una sonrisa y por unos cuantos pesos, nos brinda "a la sauld de los lectores".

Por fin en casa,
el hombre de los días de lluvia
cree comprenderlo todo
mientras se quita los zapatos.

La nevera refrescó el vino
con el que colma un vaso corto
mientras piensa en el amor.

Para llegar a ese amor
tendrían que pasar muchas cosas
y más a ti, que eres poeta
y tenías que vivir los días de esta tierra
y tenías que intentar ser feliz
de cualquier manera.

Pero para el hombre aquel
de estos días de lluvia, que se sacude
el fracaso de los hombros
y que dice tu nombre para sonreír
parece estar todo tan claro...
que sueña
que eres tú la que lo espera.

El editor
19/Abril/2014

Queremos señalar que si hay similitudes entre estos versos y algunos del magnífico poeta Luis García Montero (Cfr.: "la nevera adivina lo que supo mi cuerpo" y "El hombre del secreto lo comprende / camino del trabajo" [de los poemas "Completamente viernes" y "Hombre de lunes con secreto", respectivamente]) es una coincidencia inesperada debida con seguridad a las lecturas del autor antologado y, necesariamente, a los efectos que el alcohol produce en todos nosotros.
22/Abril/2014

martes, 15 de abril de 2014

Patéticos V


El siguiente poema de la serie Patéticos, no había sido incluido entre los escritos publicados debido a que un servidor lo consideraba demasiado alambicado y un tanto de perogrullo. Sin embargo, el equipo editorial que colabora en este blog lo encuentra interesante. El tema, por demás simplón, sugiere un sueño pecaminoso, y digo pecaminoso porque la intención del poeta (desconocido) resulta un tanto moralina. Ante esa claridad falta de gracia se dejan ver las costuras del artificio poético. Pero más allá de mi lectura, atiendo a la de mis colegas que han querido darle un sitio en la colección.

InsatisFacciones

Con un silente lamento de goznes
se anuncia la llegada del fantasma.
Afuera, un viento mustio arrastra
sus pasos en el lodo de la noche.

Como un ángel del insomnio, extiende
la fría turquesa de sus dos alas:
edredón de profundísima sombra
sobre Ella que plácida düerme.

Con qué agilidad cambias, fantasma,
el curso de los sueños, como en Ella
que sueña con el fuego, trastornada,

y sufre amante, y despierta ilusa,
junto a él (cotidiano) que le dice:
no pasa nada, Amor, sólo soñabas.

El Editor
10/Abril/2014

Anécdotas del nuevo mundo


Una joven viajó al trópico con la determinación de dedicar los años de su vida que fueran necesarios a escribir un texto cuya lectura generase felicidad. Poco después de compartir los resultados de su labor, murió. En sólo unos meses el breve texto adornó las estancias de todos los hogares del país. Al año, el mundo adoptó el idioma de Ella como segunda lengua para estar cerca del prodigio. Sin embargo, se sabe, hubo personas temerosas y ajenas a la lectura que intentaron aprovechar la situación procurando el desánimo en las poblaciones al violentar el texto y deformarlo: toda civilización existente se vino abajo.
En la última década la comunidad científica ha generado, sin éxito, unas treinta y dos mil reconstrucciones del escrito original. Hace unos meses los científicos informaron que esperan tener mejor suerte al practicar con erratas. Hay altas probabilidades lograrlo, afirman.

viernes, 4 de abril de 2014

Patéticos IV

Entre las señoritas que atienden en las taquillas del metro del DF hay una que es poeta simbolista, o eso dice ella. Nos regaló, escrito en un boleto, el poema que transcribiremos a continuación, respetando su deseo de anonimato. Tampoco diremos en que estación labora ni cuál es el nombre del hombre que trabaja en mantenimiento y que inspira sus versos.

Lengua mecánica de acero
que asciende, desciende
y me transporta.

El editor
02/04/2014

miércoles, 2 de abril de 2014

Paréntesis en el que no se dice nada.



La RAE define onomatopeya como “imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo”. En su Diccionario de retórica y poética, Helena Beristáin propone algunos ejemplos de los que abstraemos las siguientes tres formas:


a) Glu-glú
b) Chiflar
c) "Y déjame muriendo
un no sé qué, que queda balbuciendo" (San Juan de la Cruz)

            Beristáin plantea que el fenómeno onomatopéyico puede aparecer como una derivación en alguno de los fonemas de una palabra (como en el caso "b)": la /ch/ en “chiflar”, resulta de la mezcla de dos palabras: del latín sifilare, y del árabe, chifla: cuchilla, posiblemente llamada así por el sonido que hace al ser frotada contra cuero), se puede presentar en una sílaba, una frase e incluso una oración (como los versos de San Juan de la Cruz).
            Emil Staiger, que también considera el fenómeno onomatopéyico como una imitatio, asegura que los grandes poemas líricos carecen de onomatopeyas. Según su concepción de la lírica, ésta implica una fusión indisoluble entre sonoridad y significado, no al nivel de una palabra sino a nivel general del poema. Staiger señala que la onomatopeya es la aplicación de elementos sonoros del lenguaje para reforzar la descripción del suceso del poema, lo que significa que, en esos casos, lenguaje y suceso son independientes: “Presto rodando con trueno estruendoso el pérfido mármol”, es decir, “Hurting mit Donnergepolter entrollte der tückische Marmor”.
            Lázaro Carreter (citado por Beristáin) dice que la onomatopeya “más que reproducir un sonido, adopta un esquema articulatorio vagamente paralelo al del movimiento que representa”, “como ocurre –aclara la autora- con los golpes de los labios al pronunciar la palabra borbotón”. Y concluye: “Cuando los fonemas que producen tal efecto se presentan en una distribución dentro de la frase, ha sido llamada también parequesis o armonía imitativa”. Este es el caso de los versos de San Juan de la cruz. Sería interesante analizar los mismos versos con las gafas -si es que usaba- de Staiger. 
            Tratándose de lírica los dos puntos de vista se contraponen en tanto que uno, el de Carreter y Beristáin, parece no tener inconveniente en señalar toda relación de significado y sonoridad en los versos como onomatopeya e imitatio, mientras que Staiger simplemente percibe el sonido del poema, no la imitación sonora de un algo fuera del mismo. Llegado este punto notamos que asoma una concepción del verso y la poesía algo distintas y cuyo análisis no haremos... para muestra dejamos aquí un punto final.

El Editor
15/Abril/2014

Ejercicio

Dice el editor: "podemos confiar en que un poeta que lee poesía será mejor que uno que no la lee". Eso dijo. Luego, nosotros, los...