miércoles, 1 de octubre de 2014

Lámpara de alcohol



Por fin consigue incorporarse. Con la cabeza echada hacia atrás decide abrir los ojos para inspeccionar el cielo. Al cabo de un instante, y sin prever un ligero mareo, su mirada se precipita sobre el reloj de pulsera. Una mueca de algo más que asombro acompaña sus deducciones. Las palabras se le agolpan en la boca pero él se asegura de exclamar una idea coherente:

— ¿Por qué chingados sale el sol a esta hora?

            A pesar del silencio de la noche el mundo sigue girando, no hay duda, él puede sentirlo. Se escucha el eco de un ladrido. Por encima de las banquetas y los arbustos, el alumbrado público parpadea.

Ejercicio

Dice el editor: "podemos confiar en que un poeta que lee poesía será mejor que uno que no la lee". Eso dijo. Luego, nosotros, los...