Querido editor:
He notado que últimamente "Patéticos" y todas las colecciones han
sufrido una especie de estancamiento, siendo una entusiasmada y asidua
lectora, imaginé que la colección sufría una especie de sequía de
colaboraciones fortuitas pero espero que sólo sea mi imaginación desatada.
Verá, aunque soy una franca admiradora, soy especialmente mala para eso
de la poesía y la literatura en general pero estoy de acuerdo con el
colaborador de "Pateticos X" cuando dice que la nueva poesía busca
nuevos modos de expresión. Tanto así que, cuando un vagabundo o, mejor
dicho, un teporocho, hoy me atacó mientras compraba un tamal para desayunar y dejó en mi bolsa un poema escrito en papel estraza, de ese
con el que envuelven los tamales, pensé que quizás a usted le
interesaría.
Todas las mañanas
religiosamente
espero ver sus piernas pedalear,
y me tiemblan las manos
al aceptar la torta
que ella me da.
Sólo soy un vagabundo
que tiembla de amor al escuchar
"Lleve sus ricos y deliciosos tamales oaxaqueños"
religiosamente
espero ver sus piernas pedalear,
y me tiemblan las manos
al aceptar la torta
que ella me da.
Sólo soy un vagabundo
que tiembla de amor al escuchar
"Lleve sus ricos y deliciosos tamales oaxaqueños"
Espero que sea de su interés.
Le envío cordiales saludos y también espero que la colección siga saludable.
Sin más por el momento que una infita admiración, se despide y queda a sus ordenes,
Victoria Azul.
***
Hace unas semanas recibimos
este revelador poema acompañado con las amables palabras que nuestra querida
lectora nos dedicó (bueno, al Editor, pero da igual…). Gracias a dicho mensaje
nos sentimos motivados para volver a nuestras labores de escritorio. Es así que
con un valioso sentimiento de compromiso que despertó en nosotros por la atención
de los innumerables (en el departamento de marketing aseguran que no han podido
contarlos…) lectores y lectoras, cónyuges e hijos, amigos y enemigos,
prestamistas y fiadores, etc., que nos siguen, queremos hacer la siguiente
aclaración: no estamos estancados, ni acabados, tampoco muertos; andábamos de
parranda. Así es. Este modesto equipo de profesionales se dio a la tarea, como
un ejercicio patriótico sin precedente, de cultivar la añeja
tradición del Maratón Guadalupe-Reyes. Lo logramos pero, no conformes,
determinamos prolongarlo hasta entrada la primavera. En determinado momento
pensamos en la posibilidad de practicar un año sabático y establecer un Maratón
Guadalupe-Guadalupe. Sin embargo, debido circunstancias diversas no nos fue
posible realizar dicha hazaña. En fin, estamos de vuelta con este magnífico
poema que nos ha compartido nuestra querida y amable lectora.
Pd: Si alguno de los lectores tiene información útil que nos ayude a dar con el paradero de
nuestro Editor, les agradeceremos que se comuniquen con nosotros. El equipo de
redacción recuerda –como entre sueños– haber visto por última vez al Editor
bailando en las bonitas playas veracruzanas, cantando en inglés con un caracol
marino por micrófono, vestido con bermudas y una playera estampada de coloridas
palmeras. Por la cantidad y el tipo de sustancias ingeridas sospechamos que
ahora quizás padezca de sus facultades mentales. Gracias mil.