Me dijo un día de julio,
un día de lluvia.
Yo sentí el viento frío
del recuerdo y mentí:
–Ya no la quiero.
Los patos de don Rubén,
esos que compró en Oriente,
con sus graznidos
(entre plumas y fuentes)
nadaron contra la corriente
sólo para decir:
–¡Mientes, mentiroso
y siempre has de mentir!
Este texto se lo sacó de la manga Joaquín Rodríguez –colaborador frecuente en nuestro blog– en apoyo al equipo encargado de mantener este espacio que anda padeciendo con la escascez de colaboraciones. Por si fuera poco, aún no aparece el señor Editor. Así pues, publicamos el texto como llegó, sin una sola corrección... Total, ¡así es la rosa!