El siguiente texto pertenece a un citadino que padece de nostalgias bucólicas. Él nos concedió su poema con la condición de mantener su nombre en el anonimato. Cabe decir que tan peculiar personaje conoce el campo y la mar sólo por haberlos visto en la televisión.
Aprendimos del cielo y la mar
a llorar sobre tristezas viejas.
Heredamos con la Tierra
yerbajos, plagas y cardos.
Mas los que aprendieron a olvidar
han sabido recordarlo.
El Editor
25/01/14
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