Una joven viajó al trópico con la determinación de dedicar los años de
su vida que fueran necesarios a escribir un texto cuya lectura generase
felicidad. Poco después de compartir los resultados de su labor, murió. En sólo
unos meses el breve texto adornó las estancias de todos los hogares del país.
Al año, el mundo adoptó el idioma de Ella como segunda lengua para estar cerca
del prodigio. Sin embargo, se sabe, hubo personas temerosas y ajenas a la
lectura que intentaron aprovechar la situación procurando el desánimo en las
poblaciones al violentar el texto y deformarlo: toda civilización existente se
vino abajo.
En la última década la comunidad científica ha generado, sin éxito, unas
treinta y dos mil reconstrucciones del escrito original. Hace unos meses los científicos informaron que esperan tener mejor suerte al practicar con erratas. Hay altas probabilidades lograrlo, afirman.
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